Con este blog pretendo compartir sensaciones positivas que contribuyan a ser más felices a los demás.
domingo, 11 de septiembre de 2011
La actitud ante la crisis
domingo, 14 de agosto de 2011
Jornada Mundial de la Juventud
Creo que es un acontecimiento positivo porque las Imágenes de las distintas Cofradías aglutinan a mucha gente, y aunque la Eucaristía es la base de la fe de los cristianos, no cabe duda que, por desgracia, para mucha gente la base de sus creencias es su devoción a una Imagen. Por eso creo que esta iniciativa ha sido un éxito, por aunar la fe de todos los creyentes, ya sean católicos practicantes, no practicantes, comprometidos, alejados y cofrades, y sobre todo, porque la idea provenga del Obispado. También es verdad que esto ha beneficiado a la imagen de la Diócesis de Cádiz a los jóvenes que nos han visitado, pero también ha contribuido a darle esplendor a las cofradías gaditanas, y sobre todo dando muestras de buena voluntad tanto sacerdotes como cofradías aunando esfuerzos para que todo saliera bien.
En cuanto a la Jornada de la Juventud, creo que es una buena iniciativa propuesta por Juan Pablo II que puede ser muy positiva para la Iglesia, porque las iglesias están vacías y atrayendo a la gente joven podrían llenarse,ya que cuando vayan desapareciendo las generaciones de tradición católica practicante, puede que disminuya más el número de católicos practicantes. También pueden surgir más vocaciones a través de estas Jornadas, tan escasas en estos tiempos. Además con estos encuentros la Iglesia ofrece una imagen joven, abierta y entusiasta, que tanto necesita para mejorar la opinión a veces desvirtuada de Institución retrógrada e impositiva. También aumenta el número de católicos comprometidos, porque los jóvenes, constituyen el grupo de edad que tiene más facilidad para comprometerse en la Iglesia, por su carácter entusiasta, sus ideales de cambiar el mundo, su altruismo y su mayor disponibilidad al tener más tiempo libre.
Sin embargo, los jóvenes son el sector de la sociedad más alejado de la Iglesia, porque ellos avanzan más rápido con los tiempos en esta sociedad y la Jerarquía es la que más tarda en adaptarse estos cambios. Por eso estas Jornadas Mundiales de la Juventud son positivas, porque hay un acercamiento entre Jerarquía y juventud. Lo interesante es que no se quede sólo en estos encuentros, sino que sirva para que los jóvenes descubran que la Iglesia puede ofrecerle la plenitud a sus vidas que este mundo, en cambio, no les da. Y que, a su vez, el Papa, en representación de la Jerarquía eclesiástica, trate de comprender a través del encuentro con estos jóvenes las inquietudes de esta sociedad que está cambiando y pueda llevarle la esperanza en Dios que tanto necesita.
Lo único que no me ha sonado muy bien ha sido la propuesta de Rouco Varela de conceder la indulgencia plenaria a quienes se arrepientan de haber abortado, lo que vuelve a dar una imagen de puerta entreabierta por la que se entra con condiciones, en vez de abrirlas de par en par incondicionalmente como hizo Jesucristo con la mujer pecadora.
De todas formas ojalá que esta Jornada Mundial de la Juventud en España sirva para que continúe el acercamiento entre la Jerarquía y la sociedad una vez que pasen estas Jornadas y que el Via Crucis diocesano de Cádiz sirva, ahora que no haga falta dar buena imagen frente a nadie, para que continúe el acercamiento entre sacerdotes y cofradías y podamos ver de vez en cuando Eucaristías o actos religiosos en medio de las plazas o sacerdotes y cofrades colaborando estrechamente porque todo salga bien y que cofrades y que la sociedad en general se acerquen también a las iglesias como respuesta a este tipo de iniciativas.
domingo, 10 de julio de 2011
Los pecados de la Iglesia
1- Los movimientos de transformación social de la Iglesia han caído en una crítica excesiva y no le han dado la importancia suficiente a la dimensión transcendental de la fe. Además no han hecho una evangelización explícita por cobardía.
2-Desde las más altas instancias eclesiales la relación con la sociedad se ha centrado en defender los derechos adquiridos de la propia institución que de defender a los más pobres.
3- Los sectores más influyentes de la Iglesia han tratado de eliminar todo pluralismo teológico y pastoral, prohibiendo la venta de libros que no se centraran en una visión tradicional de la fe.
4- No se ha llevado a cabo un formación en las comunidades parroquiales y grupos eclesiales, y cuando se ha realizado, se ha centrado en una profundización espiritual más que en un diálogo con una sociedad que está en plena evolución.
5- Han presentado una moral cristiana centrada en normas morales en vez de buscar la plenitud humana centrada en el amor y el compromiso
6- Ha desaparecido el sentido evangelizador de la fe y se han centrado sobre todo en los sacramentos.
Todo esto unido a la vinculación que existía en la época de la dictadura a un régimen que negaba las libertades del pueblo y que negó su apoyo a los sectores de la Iglesia que trataban de rebelarse, tiene mucho que ver con la imagen que tiene la sociedad actual sobre la Iglesia. Puede que esto ocurriera hace mucho tiempo pero desde entonces la Iglesia no ha asumido el reto de la evangelización y esto hace que hoy en día la práctica religiosa esté decayendo en España en los distintos sacramentos y que la valoración que la sociedad hace de la Iglesia sea mala.
Este reto pastoral que tiene la Iglesia está muy bien descrito en una ponencia que tuvo el P. Fructuoso Antolín en el Consejo Pastoral Diocesano del 11-12-2010 y que más tarde adaptó para la cofradía de Afligidos. En ella el hablaba de cinco retos:
1- La experiencia cristiana de Dios.
El hombre de hoy siente una insatisfacción vital que le lleva a la búsqueda de lo transcendente que les lleve a la plenitud, sólo posible a través de su experiencia de Dios.
2- La opción por los pobres
En estos tiempos de crisis la mejor forma de hacer presente a Jesucristo en este mundo es volcarse con los más pobres de nuestra sociedad como hizo Él en su tiempo.
3- Participación, comunicación, diálogo
Los cristianos queremos ser no sólo oídos y manos sino también palabra en la Iglesia y tener las propias convicciones de fe y de compromiso. Pero para eso hace falta dialogar en vez de criticar, trabajar en equipo en vez de imponer criterios, y formación, para formarse un criterio propio.
4-Una pastoral diversificada
Hoy en día se dan diversas situaciones de fe en la sociedad y la Iglesia tiene que asumir el reto de darles respuesta partiendo de sus distintas situaciones y motivaciones, sobre todo a los que han estado alejados de la fe por una experiencia decepcionante en la Iglesia, acogiéndolos, haciéndoles un seguimiento y acompañándolos en este camino de fe, curando sus heridas.
5-Dar respuesta a las distintas formas de increencia
La Iglesia tiene que hacer frente a la ausencia de Dios que hay en esta sociedad que no siempre se da en los "ateos", que niegan la existencia de Dios, sino también en los que no niegan a Dios pero no lo tienen en la práctica de los valores en su vida diaria; los creyentes que no buscan a Dios porque creen que ya lo han encontrado; los que sienten indiferencia religiosa y no les importa mucho si Dios existe o no y por último, la idolatría de nuestra sociedad, que sustituye a Dios por el dinero, el poder y el prestigio y es esto precisamente lo que oculta la presencia de Dios hoy en día en vez de mostrarlo al mundo.
Yo estoy de acuerdo con la opinión del Profesor de teología y con el P. Fructuoso Antolín, pero es una pena que muchas veces las buenas ideas se queden en un papel y no se materialicen en soluciones concretas. Por eso creo que toda la Iglesia deberíamos de poner un poco de nuestra parte para recuperar muchas de las cosas de la Iglesia que Cristo fundó y que se han ido perdiendo con el paso del tiempo, cada uno desde su posición:
Los laicos, creyentes pero alejados, deberían criticar menos a la Iglesia y buscar la satisfacción personal no sólo en las cosas materiales sino también en lo trascendental y reconocer abiertamente sus creencias sin miedo al qué dirán.
Los laicos comprometidos, no conformarse con haber encontrado a Dios y no buscar protagonismo en la Iglesia, aceptando ideas diferentes a las suyas, y siendo coherentes con su vida.
Los sacerdotes, dando más importancia al acercamiento a la sociedad a través del diálogo y la formación que a los sacramentos.
La Jerarquía, preocupándose más por los pobres, estando abiertos a nuevas ideas, abriéndose más a la sociedad y centrándose más en el amor y el compromiso que en las normas morales y los sacramentos.
Estamos inmersos en una sociedad que se está dando cuenta de que no vale la pena buscar la felicidad sólo en lo material, porque cuando esto falla nos sentimos "indignados". Quizá sea este momento de crisis una oportunidad para ese acercamiento entre la Iglesia y una sociedad insatisfecha y con necesidad de esperanza y fe en Dios.
martes, 21 de junio de 2011
Cambios en la Iglesia
sábado, 28 de mayo de 2011
La Iglesia y las Hermandades
lunes, 25 de abril de 2011
Creer en la Iglesia
viernes, 22 de abril de 2011
Semana Santa todo el año
La Pasión de Cristo
lunes, 4 de abril de 2011
Cómo cambiar nuestra vida para ser feliz
En estos tiempos que corren vivimos situaciones difíciles en las que hay gente sin empleo que vive situaciones insostenibles. A cada paso que uno da escucha a los comerciantes quejándose de que cada vez ganan menos dinero porque venden menos, a la gente a la que los bancos están empezando a quitarles sus casas porque no pueden pagar la hipoteca y, en general, parece que todo el mundo está más crispado y más amargado al ver reducidas sus posibilidades económicas.
Es muy difícil en estos momentos sentirse positivo y ver la vida con optimismo y es normal venirse abajo. Pero, sin embargo, es muy importante tener esperanza para poder mejorar nuestra situación y tener la actitud necesaria para afrontar lo que nos esté pasando. Muchas veces damos por hecho que esa situación que nos preocupa nunca va a cambiar y que no tiene solución porque hemos intentado que cambie y no lo hemos conseguido. Entonces simplemente queremos salir del problema a costa de lo que sea en vez de afrontarlo. Lo peor es que al perder la esperanza vamos contagiando nuestra preocupación, nuestro mal humor, nuestro cansancio... a las personas que nos rodean y sólo conseguimos tener un problema añadido: que se quejen de nuestra actitud y que se cree mal ambiente a nuestro alrededor.
Si queremos ser más felices tenemos que romper ese círculo y reconocer, en primer lugar, que tenemos un problema para afrontar lo que nos preocupa o nos amarga. Luego tenemos que contarle lo que nos pasa a alguien para desahogarnos y sacarlo de dentro. Nuestra felicidad no es algo aislado; está relacionada con la gente que nos rodea. Por eso tenemos que crear un ambiente positivo a nuestro alrededor. Cuando hayamos creado una actitud positiva dentro de nosostros seremos capaces de seguir unas pautas de comportamiento que pondremos en marcha cada vez que nos enfrentemos a esa situación.
Pero todo esto no se puede llevar a cabo sin la esperanza en que todo puede cambiar, siempre que seamos capaces de superar la debilidad, que nos hace creernos incapaces de afrontar las situaciones difíciles. No pasa nada por sentirnos débiles. Pero no debemos olvidar que no estamos solos. Tenemos con nosotros la presencia de Dios. Precisamente en esos momentos en los que parece que todo está perdido es cuando más cerca de nosotros está porque es cuando más lo buscamos. Cuando todo pasa es cuando te das cuenta de que Él no nos quiere ver hundidos sino felices y para eso tenemos que tocar fondo, y tomar nuestra cruz de cada día para resurgir con más fuerza.
Hay momentos en los que nos llenamos de luz, de sensaciones positivas, de felicidad, en los que sentimos la presencia de Dios dentro de nosostros. ¡Pero qué difícil es sentirlo a veces! Esa alegría y esa paz podemos sentirla siempre que queramos. Sólo hay que acercarse a Él con la necesidad y el deseo de sentir esa fuerza. Y lo podemos sentir de muchas maneras: a través de la comunión, sintiendo a Cristo dentro de nosotros, a través de la figura de un sacerdote al contagiarnos su optimismo y entusiasmo por Dios. También podemos sentir esa presencia dentro de nosotros cada vez que queramos sin necesidad de ir a misa, pero es la forma más tangible y cercana de relacionarnos con Dios que tenemos a nuestro alcance (a mí es la que mejor me funciona), aunque también podemos sentir a Dios hablando con Él siempre que lo necesitemos y pedirle que podamos sentir su presencia, también leyendo algún versículo de la Biblia o admirando una imagen escultórica de alguna hermandad, dejando que Él nos hable con su palabra o su imagen. Pero es importante saber que hay más personas que también sienten esa alegría que transforma la vida y que todos los que buscamos a Dios estamos unidos por ese sentimiento de entusiasmo y optimismo.
Muchas veces estamos ciegos y tenemos a Dios más cerca de lo que creemos pero las prisas y las preocupaciones no nos dejan verlo. Por eso tenemos que hacer una silencio interior y buscarlo con fe para llenarnos de esa fuerza que nos da la presencia de Dios y contagiarla a los que tenemos al lado y tomar nuestra cruz de cada día y transformarla en amor. El otro día observando la postura de las manos del Nazareno de Cádiz vi que no sólo llevaba la cruz, sino que la abrazaba con las dos manos con una actitud amorosa, transformando en amor por toda la humanidad el sufrimiento de su cruz. Así que sigamos su ejemplo y transformemos el sufrimiento que hay a nuestro alrededor y el nuestro propio en amor como hizo Él.